Sol Kaelis

Soma Kurusu

El Patriarca Opresor
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¿Cuánto tiempo más aguantaría mi caballo antes de derrumbarse? ¿Por qué estoy haciendo esto? La temperatura baja de manera atroz, y aún quedan más de 100 kilómetros para llegar a mi destino. Probablemente muera, como todos los que han intentado acercarse al castillo maldito. Nadie ha logrado conseguirlo, tal vez sí, pero no han regresado para contar la hazaña. Estaba perdiendo los sentidos, nunca había experimentado este helado clima, la caída de la nieve nublava mi visión y a penas conseguía respirar. ¿Tesoros? ¿Fama? ¿La satisfacción de ser el primero en conseguirlo? No lo sé, no se que me alentó a dejar mi cálido hogar para partir hacia una muerte segura, pero ya era muy tarde para dar marcha atrás.

Cuentan las leyendas que el castillo de Sol Kaelis, en su momento de esplendor, su grandeza no tenía igual, fue construido gracias a la habilidad del mejor arquitecto del país, y el oro utilizado para ello, hubiera alimentado al país entero durante años. Los más grandes nobles y aristócratas pudieron deleitarse de su belleza y magnitud. Sin embargo, todos los grandes reinos, caen. La avaricia del Rey Garuda, marcó el destino del Reino. La primogénita y única heredera al trono, hizo un pacto con los guerreros de las tierras del norte, para derrocar a su padre, y en pocos días, todos habían muerto, dicen algunos que se mataron entre ellos, en una guerra interna, mientras que otros afirman, que un mal mayor hizo acto de presencia, la realidad es, que Sol Kaelis, quedó inaccesible, gracias a unas anormales condiciones climáticas, e incluso en la actualidad, muchos niegan su existencia, convirtiéndose la historia, en un mito.

Tras un último intento de supervivencia, mi caballo cae extenuado, y en unos minutos, muere. Mi única alternativa era caminar el tramo restante, era imposible, aunque ya pudiera divisar en el horizonte la silueta del castillo en ruinas, aún faltaban muchos kilómetros. Mis botas se hundían en la nieve, mi paso era lento y torpe, sabía que no lo iba a conseguir, sin embargo una fuerza mayor hacía que continuara en vez de rendirme, dentro de mi aún había una pequeña esperanza de conseguir la hazaña. Varias preguntas surgieron en mi mente. ¿Aunque encontrara grandes riquezas, cómo regresaría después? ¿Vale la pena, arriesgar la vida, por un mito?
No podía ni con mi alma, no tenía más energías, aunque me aferraba a la vida, mi pies no respondían. Caigo al suelo cubierto de nieve, comienzo a tener mucho sueño, hasta que finalmente se cierran mis ojos.

Antes de perder el conocimiento siento que algo me agarra por el pie y comienza a arrastrarme.
Finalmente abro los ojos, y por algún tipo de milagro estaba vivo. Estaba acostado en una cama con sábanas de seda, y la habitación donde me encontraba era bastante lujosa. Cuadros góticos que seguro valían un dineral, armaduras a los costados de la puerta y un armario, de caoba fina. Intento recordar todo lo sucedido el día anterior, la travesía, hasta que finalmente recuerdo esos instantes donde alguien me agarró por el pie, esa persona me había salvado la vida. Ahora, no sabía dónde me encontraba, esa habitación estaba muy bien conservada como para pertenecer al castillo en ruinas. Decidí salir de la habitación a buscar a la persona que me había llevado hasta ahí, y lo primero que encuentro es a un hombre mayor, vestido como servidumbre. El señor devuelve mi mirada y comenta:
  • Buenos días señor, me alegro que se encuentre bien, ayer llegó en muy mal estado. - Comentó el hombre de forma muy cordial.
  • Aún estoy confundido. ¿Dónde estoy?
  • Se encuentra en el Reino de Sol Kaelis. - Respondió el hombre de forma muy tranquila.
  • ¡Pero eso es imposible! ¡Este reino fue destruido hace ya bastante tiempo! Todo lo que queda de él, son escombros y leyendas. - Estaba muy sorprendido de lo que había escuchado y al parecer el señor que hablaba conmigo se había sorprendido aún más.
  • Pero que dice, señor, veo que aún está afectado por la pérdida del conocimiento de ayer. ¿Sol Kaelis destruido? ¡Eso es imposible!
Las palabras del sirviente del castillo me habían dejado muy aturdido, le pregunté por mi salvador y el me contestó que la propia princesa del castillo y sus guardias, habían encontrado mi cuerpo, y que fue una casualidad, ya que la princesa acostumbraba a pasear sobre esa hora.

  • ¿Pasear? ¿Con esa temperatura? - Pregunté atónito.
  • Joven. ¿Me toma usted el pelo? ¿De qué temperatura habla? Estamos en plena primavera, hay un clima muy agradable y a la princesa Erin le agrada caminar entre las flores y admirar nuestros paisajes.

Ya no sabía que decir. Todo parecía una broma de mal gusto y le pregunté al hombre si podía hablar con la princesa para agradecerle.

- Por supuesto, ella lo está esperando en el balcón de la Torre oeste, acompañeme.

Al llegar al balcón el sirviente se marcha. La joven, me saluda con una voz suave. Era realmente hermosa. Su pelo negro lacio rozaba sus rodillas, sus ojos del mismo color, su mirada penetrante, y su piel tenía un tono pálido. Vestía con un largo vestido negro escotado. Tenía grandes esperanzas de que la bella joven, aclarara todas mis dudas.

Continuará.......
 

Helaena89

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Aqva
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Muy bueno we, lo que me dejaste con la duda :'( imaginó que haya viajado en él tiempo. Y tienes una ortografía perfecta 😌👌🏻. Sólo una cosa no me gustó, sí él caballo se muere HAY QUE COMÉRSELO !! Sino es un desperdicio, así se llame Panchito y le hayas dado leche en biberón.
Espero continúes la historia : D
 

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